La sudoración es un proceso fisiológico natural del ser humano. Cuando el organismo intenta regular la temperatura o el exceso de calor. Las glándulas sudoríparas segregan una especie de líquido salado como mecanismo de refrigeración corporal. Dando paso a lo que también conocemos como la transpiración de la piel. Sin embargo, cuando se produce una sudoración excesiva, es normal experimentar cierto tipo de vergüenza o de ansiedad social.
El miedo y las situaciones altamente estresantes también pueden desencadenar este tipo de respuesta física. Pero, sin duda, para nadie es agradable que sus manos comiencen a gotear de sudor. O que su ropa quede empapada en circunstancias inapropiadas que no guardan ninguna relación con actividades deportivas. Así que si te sientes identificado y quieres saber cómo tratar esta alteración y cuáles son sus principales causas. Sigue leyendo este artículo.
¿Qué es la sudoración excesiva?
La sudoración excesiva, mejor conocida como hiperhidrosis. Es un trastorno del sistema nervioso autónomo que involucra un exceso de actividad de las glándulas sudoríparas. Esto hace que la persona afectada segregue más líquidos de lo normal. Llevándola a atravesar por situaciones embarazosas en las que sus manos, sus axilas, sus pies, su espalda, su rostro y muchas otras partes del cuerpo. Presentan un grado de humedad bastante inusual.
Incluso bajo circunstancias que no tienen nada que ver con temperaturas ambientales, con encuentros sociales o con grandes esfuerzos físicos. Ni siquiera con el consumo de alimentos picantes que, bajo condiciones regulares, podría activar dicho mecanismo. Por ende, se trata de una afección que aumenta los niveles y la producción de sudor, incluso, ante la ausencia de los desencadenantes típicos.
Una respuesta fisiológica anormal que además de incrementar las probabilidades de desarrollar mal olor. Y de brindarle una apariencia sucia o desagradable a quien la padece. Trae consigo múltiples problemas sociales y emocionales en quien se presenta. Haciendo que dicha persona sea más propensa a caer en situaciones de depresión o a desarrollar una personalidad retraída. Para evitar el rechazo de su entorno.
Así que aparte del impacto físico. Esta alteración puede terminar por trastocar seriamente la autoestima de cualquier individuo. Comprometiendo su calidad de vida, su desempeño laboral y hasta la calidad de sus relaciones interpersonales.
¿Qué tan común es este problema?
La hiperhidrosis es una afección más común de lo que imaginamos. De hecho, se estima que cerca de un 3% de la población mundial sufre de sudoración excesiva. Sin embargo, debido a que muchas de las personas que la padecen tienden a ocultarlo por vergüenza o por temor. Es muy probable que la cifra de afectados sea mayor.
Este tipo de trastorno puede empezar a manifestarse desde la infancia o la adolescencia. Y, aunque afecta tanto a hombres como a mujeres. Por lo general, tiene una mayor prevalencia entre la población masculina. Que, de por sí, por un tema hormonal, tienden a tener una sudoración mucho más fuerte.
En España, se estima que al menos 1.200.000 personas ven comprometida su calidad de vida por esta patología. Así que podría convertirse en un auténtico dolor de cabeza, si no se trata o aborda de forma oportuna.
¿Cuáles son las principales causas de la hiperhidrosis?
Pese a que la sudoración excesiva puede ser un signo que advierte la presencia de muchas patologías de base. No en todos los casos la manifestación de este trastorno se debe a una enfermedad. En ocasiones la causa de dicha alteración es hereditaria o desconocida. No obstante, cuando se trata de una hiperhidrosis primaria o idiopática. En la que la persona presenta sudoración impredecible en las palmas de las manos o en las axilas.
Es muy probable que la afección esté relacionada con señales nerviosas defectuosas que hacen que las glándulas sudoríparas ecrinas se tornen hiperactivas. Mientras que, en lo que respecta a hiperhidrosis secundarias, diversas enfermedades de base suelen ser la causa del aumento de la producción de sudor o humedad en el organismo.
Aunque los efectos de la toma de ciertos medicamentos, como analgésicos, antidepresivos, fármacos hormonales y tratamientos para la diabetes. También suelen contribuir con la emergencia de este tipo de sudoración irregular.
A continuación, te presentamos algunos de las etapas y problemas de salud que pueden desencadenar los síntomas leves o moderados de una hiperhidrosis:
- Diabetes.
- Afecciones respiratorias.
- Tuberculosis.
- Sofocos de la menopausia.
- Problemas se la tiroides.
- Algunos tipos de cáncer, tales como el linfoma de Hodgkin.
- Trastornos del sistema nervioso.
- Infecciones activas.
Tipos de hiperhidrosis
Más allá de la clasificación que se deriva de las causas que desencadenan la sudoración excesiva. Entre las que hallamos la hiperhidrosis primaria y la hiperhidrosis secundaria. Esta alteración se puede dividir en al menos dos grupos elementales en función de las áreas y las razones por las que se presenta el exceso de humedad.
Veamos pues, cuáles son y en qué se diferencian cada una de ellas.
Focal
Tiene que ver con la sudoración irregular que se presenta en puntos concretos del cuerpo. Tales como las palmas de las manos, las plantas de los pies, la frente o las axilas. Y, por lo general, está relacionada con variables emocionales.
La hiperhidrosis palmar, la hiperhidrosis axilar y la craneofacial, hacen parte de esta clasificación.
Generalizada
Como su nombre lo indica, se trata del aumento de los niveles de humedad corporal que se manifiesta en casi toda la superficie cutánea. Sin embargo, en términos de origen, la mayoría de sus causas son desconocidas. Aunque en otras podrían estar implicadas algunas de las enfermedades de base que hemos referido en líneas anteriores.
Síntomas asociados a esta afección
Los síntomas de la sudoración excesiva son muy fáciles de identificar y, como avanzamos previamente. Van más allá del proceso fisiológico termorregulador que se activa ante condiciones de calor o durante la práctica de cualquier actividad deportiva. Afectando desde la textura de las manos y los pies hasta la piel de la cara, la espalda y las axilas.
A continuación, te presentamos algunos de los indicios más característicos de esta anomalía:
- Manchas de sudor en la zona afectada. Visiblemente notables en la tela de las camisetas o de la ropa y zapatos que lleva puesto el sujeto.
- Picor e inflamación de la piel, a raíz del exceso de sudor,
- Mal olor corporal. Como resultado de la interacción de las bacterias con el perfume y los niveles de humedad en el ambiente.
- Cambios en el color y en la textura de la piel. Con tendencia a la resequedad.
- Y persistente humedad y maceración en la planta de los pies, que favorece a la aparición de diversas afecciones en la zona.
¿Cómo se diagnostica?
Por un tema de vergüenza y de complejidad, la mayoría de los casos de hiperhidrosis se diagnostican de forma tardía. Debido a que muchas personas se niegan a compartir abiertamente su situación. Sin embargo, si presentas uno o varios de los síntomas que hemos descrito en este post. No dudes en solicitar la ayuda y asesoría de un especialista.
Las pruebas que se utilizan para confirmar o descartar esta alteración son diversas. A continuación, te presentamos algunas de las más comunes:
- Prueba de almidón-yodo. Se trata de un test en el que se aplica yodo sobre la superficie sudorosa. Y en donde la solución adquiere una especie de color azul oscuro, en caso de que exista sudoración excesiva.
- Prueba del papel. Para llevar a cabo este análisis se dispone una película de papel sobre la zona afectada. Posteriormente, se pesa y de este modo se mide la cantidad de humedad que ha medido el instrumento.
Adicionalmente y en aras de descartar la presencia de alguna enfermedad de base. Los estudios para diagnosticar esta afección también suelen incluir análisis de sangre.
Tratamientos indicados
Los tratamientos recomendados para frenar o atenuar los síntomas de la sudoración excesiva. Dependen en gran medida de las causas que estén detrás del problema. Por ello, en casos en los que la hiperhidrosis se derivada de las consecuencias de una enfermedad subyacente. Lo primordial será atender y controlar la patología de base y de ahí en adelante ver como se comportan las glándulas sudoríparas del organismo.
En la mayoría de los diagnósticos de hiperhidrosis secundaria, la sudoración irregular suele cesar con la toma de medicamentos para tratar el problema de salud. Sin embargo, en todos aquellos escenarios en los que el factor desencadenante es desconocido. El especialista podría recurrir a la prescripción de las siguientes terapias y soluciones:
Antitranspirantes
En aras de inhibir el crecimiento de las bacterias que causan mal olor y de equilibrar el PH de la piel. El médico tratante sugerirá el uso de un antitranspirante elaborado a base de cloruro de aluminio. El cual ayudará a evaporar la humedad y a reducir la transpiración, especialmente en zonas como las axilas y el pecho.
Bloqueadores nerviosos
Cuando se trate de problema ocasionado por alteraciones en el sistema nervioso simpático. Muy probablemente se te recetará la toma medicamentos para bloquear o reducir la actividad de las glándulas que intervienen en la sudoración.
La oxibutinina. la metantelina, el glicopirrolato, la propantelina, la tolterodina y la solifenacina. Suelen ser los más utilizados. Aunque, en cualquier de los casos se debe tener precaución con sus efectos secundarios. Por lo que indispensable tomarlos únicamente bajo prescripción médica.
Antidepresivos
Algunos antidepresivos como amitriptilina suelen tener un efecto favorable para contrarrestar los síntomas de la sudoración excesiva. Así que, si sufres de hiperhidrosis, esta podría ser una de las alterativa para tratarla.
Además, si estás constantemente expuesto a situaciones de tensión, te ayudarán a regular los altos niveles de estrés y de ansiedad.
Inyecciones de toxina botulínica
Gracias a la acción inhibidora de los impulsos nerviosos que intervienen en la actividad de las glándulas sudoríparas. Las microinyecciones con toxina botulínica constituyen otra excelente opción para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren de sudoración excesiva.
Este procedimiento es mínimamente invasivo e indoloro. Además, brinda resultados de larga duración. En Mooemclinic hallarás los mejores expertos en este y muchos otros procedimientos. Solo debes contactarlos y recibirás un plan de financiamiento y una asesoría 100% personalizada.
Cirugías y otros métodos alternativos
En todos aquellos casos en los que los tratamientos convencionales no funcionen. No quedará más remedio que recurrir a soluciones quirúrgicas y a terapias más avanzadas.
La iontoforesis, el tratamiento con microondas, la extracción de las glándulas sudoríparas y la extirpación de una pequeña de sección de los nervios involucrados. Mejor conocida como simpatectomía. Son otras de las maneras de canalizar este inconveniente.
Solicita una valoración especializada y decántate por la terapia más conveniente.
































